Daniel Lares

Actor, escritor, presentador de radio y televisión.

Formación actoral en teatro y en el Instituto Nacional de Bellas Artes; obtuvo junto con la compañía Personare en la adaptación escénica de la obra de Juan Rulfo, "El llano en Llamas: una narraturgia arbitraria", la distinción del público y la crítica como la mejor obra del XXVI Encuentro Nacional de Teatro ITI-Unesco que organiza el Centro Mexicano de Teatro. En 2017 formó parte del elenco de la puesta en escena "Juniors", autoría y dirección de Mario Ficachi, en Ciudad de México.

Como escritor ha sido Nominado Finalista del Festival Pantalla de Cristal (2009) por su documental "La vida a través del cine". Obtuvo la beca del sitio ABCguionistas, para el Máster en Guión Cinematográfico de la Escuela Superior de Cine y la Universidad de la Laguna en España. Desarrolla proyectos en diferentes géneros de ficción. Publica artículos y ensayos en su blog: https://daniel-laresmunoz.blogspot.mx . Además escribe la columna semanal de crítica música 3D3 en la revista digital TV & Show, así como crítica de TV, cine y teatro


XXX ENCUENTRO NACIONAL DE LOS AMANTES DEL TEATRO 2018



El arte de matar

(Tláhuac, Ciudad de México)

Bajo la dirección de Julio A. López y con una obra autoría atribuida al cineasta Alfred Hitchcock (así, sin adaptación de por medio), de acuerdo a lo informado por la compañía Carpe Diem se presentaron en el Teatro Julio Castillo, el de mayor aforo del Centro Cultural del Bosque y que los terminó devorando.

Esto es uno de los retos que impone el Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro. Como en ningún otro evento de su tipo, te abre las puertas de un foro de primer cartel de la capital del país para probarte. La oportunidad está dada. Sucede de todo: algunos pasan de noche y otros triunfan contundentemente.

El lenguaje narrativo de Hitchcock es cinematográfico, o sea primigeniamente visual, por lo que tiene que haber adaptación dramatúrgica a lenguaje teatral. Dicho lo anterior, el suspense del creador de clásicos de la cinematografía mundial como Los 39 escalones (1935) La ventana Indiscreta (1954), Psicosis (1960) se basa en el contexto dado y el punto de vista de la cámara.

No importa tanto que estalle la bomba (o el hallazgo de un cadáver dentro de un baúl) sino lo que sucede en el tránsito del acontecimiento, saber que va a estallar y lo que implica para la situación de los personajes. Importa mucho qué pasa en acción dramática, el discurso subrepticio y, claro, la estética visual que creó un estilo propio que sigue siendo un referente mundial.

Esta es una obra de “suspenso” donde nunca aparece el suspenso, ni el “arte” de matar y en la que el público ríe en los momentos donde se supone debe haber tensión y respuesta de otro tipo. No ayudan las actuaciones escolares.

Un creativo, no sólo un teatrista, debe tener cuidado siempre con las pretensiones inalcanzables. Se vale tener ambiciones pero éstas, para lograrse, deben tener asidero. Como quien desea realizar un musical de Broadway sin antes tener conciencia de si dispone de los recursos de talento humano (como mínimo), amén de los de producción, espacio e infraestructura. Si no es así, es inteligente cambiar la elección porque el resultado es previsible y, en ocasiones, lamentable.


Pastorela monumental: te pasas de la mancha

(Coyoacán, Ciudad de México)

Como con los clásicos y géneros de repertorio, cuando el público acude a ver una pastorela, lo importante es el cómo se cuenta y cómo se lleva a escena. La compañía

Mexicanos al Grito de Escena, lo sabe. Y nos ofrece con el texto de Miguel Ángel Morales, un pulido y sobre todo muy divertido resultado.

Rescatan el género e incluso el ambiente de carpa que es difícil encontrar hoy en día. Manejan estupendamente la picardía, la sátira política, los guiños a referentes de la cultura popular como a la lucha libre, o muy específicos como a los comediantes de la televisión de los setenta, Los Polivoces o a la pájara Peggy de La Carabina de Ambrosio, un programa de televisión de variedades de principios de los ochenta que aunque algunos no lo capten, están dirigidos a sectores del público que lo disfrutarán especialmente. Un teatro Orientación prácticamente lleno río a carcajadas.

Destacar las actuaciones de Israel Gallardo Arreguín como un extraordinario Luzbel/Satán que hace las delicias del público, estupendo dominio escénico, del personaje, de la voz y dicción; mismo caso el de un entrañable Don Quijote a cargo de Miguel Ángel Messino, quien además es el director de la puesta en escena. A diferencia de una telenovela actual, aquí lo naif forma parte del encanto de la propuesta.

Consideraciones para mejorar: la afinación en las canciones interpretadas en vivo, con buen desempeño escénico pero que deben atenderse en beneficio de una obra a la que quizá le vendría bien prescindir de algunos números de baile, atinados en lo general, porque rescatan el folclor popular mexicano. Es una obra sin mayores pretensiones que divertir y en ello cumple cabalmente su cometido.

Programadores: si buscan una pastorela popular para sus públicos, aquí hay una opción. Público: Si la ven en cartelera, no se la pierdan con toda la familia porque la disfrutarán.